martes, 22 de noviembre de 2016

La toma de Castejón

Poco a poco os vamos a ir contado las aventuras que vive Rodrigo Díaz de Vivar.  El protagonista del Cantar de Mio Cid, obra del Mester de Juglaría que llega hasta nosotros íntegra y que narra las gestas del Cid Campeador, noble de la corte del rey Alfonso VI de Castilla que es desterrado debido a las calumnias que levantan contra él otros nobles. 
Rodrigo Díaz una vez que abandona Burgos y se despide su mujer, doña Jimena y sus hijas, doña Elvira y doña Sol, se dispone a conquistar territorios para el rey y así demostrarle su lealtad.

En Castejón   todos se levantaban,
abren las puertas,   fuera saliendo estaban,
para ver sus cultivos   y todas sus propiedades.
Todos han salido,   las puertas abiertas dejaban,
con la poca gente   que en Castejón se quedara,
la gente que estaba fuera   toda iba dispersada.
El Campeador   salió de la emboscada...


A la mañana siguiente de que Rodrigo se despidiera de su mujer y de sus hijas, siguió cabalgando, hasta Figuerela, donde se quedó descansando. Después de la cena se quedó dormido y en sueños se le apareció el ángel Gabriel y le dijo:
¡Cabalgad, Cid, el buen campeador! ¡Nunca cabalgó varón en tan buen momento! Mientras viváis, todo os irá bien.
Cuando el Cid despierta, se puso muy contento por el sueño que había tenido.
Al día siguiente, empiezan a cabalgar, ese es el día en el que se cumple el plazo dado por el Rey.
El Cid decide conquistar Castejón, y reparte sus hombres en dos grupos: a Minaya le da 200 hombres para que vayan a tomar el castillo y con él se quedan 100 hombres para que rapten a los moros que estaban trabajando en el campo.
Cuando realizaron lo mandado por el Cid, se reunieron los 300 hombres con él y se repartieron las riquezas; cada uno se quedó con lo que le pertenecía, pero Minaya no quiso nada, puesto que no había combatido. Liberaron a los moros y se fueron, ya que Alfonso VI los perseguía.

Marta Ruiz Abad, Desiree López Hidalgo, Marina Melero Torres 3º ESO